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Jornadas de recuerdo y reconciliación en honor de quienes perdieron la vida en la segunda guerra mundial, 8 y 9 de mayo

Hacia 1939, nadie utilizaba la palabra “global” para referirse al alcance mundial de determinado fenómeno o tendencia, pero las acciones bélicas que inicialmente se desarrollaron entre Alemania y Polonia pronto alcanzaron esa dimensión. Los enfrentamientos se estiraron hasta 1945 y se produjeron en una cantidad sustantiva de países, incluidas todas las grandes potencias de la época. Éstas se agruparon en dos bandos: Los Aliados y el Eje.

Entre hoy y mañana se llevarán a cabo “globalmente” las Jornadas de Recuerdo y Reconciliación en Honor de Quienes Perdieron la Vida en la Segunda Guerra Mundial, a instancias de la ONU. Quizá no esté de más recordar que fue la mayor contienda bélica de la historia y que alcanzó a movilizar a más de 100 millones de efectivos militares. Pero además, terminó de instalar el concepto de “guerra total” y de borrar los límites entre civiles y combatientes.

Los grandes contendientes dirigieron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio de los respectivos esfuerzos bélicos y nada pudo sustraerse a ese influjo. La todavía increíble conflagración inauguró hechos que quisiéramos no se repitieran más, como la muerte masiva de civiles como consecuencia de hechos supuestamente militares o las prácticas genocidas que condujeron al Holocausto.

Además, durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron por primera y hasta ahora, única vez en acciones de guerra, armas nucleares. Como resultado de esa conjunción de acontecimientos, dejaron de existir entre 50 y 70 millones de personas. La Asamblea General de la ONU declaró a los días 8 y 9 de mayo de cada año como ocasión propicia para el recuerdo y la reconciliación, sin perjuicio de que los miembros dediquen otras fechas a realzar la victoria, la liberación o simplemente, la conmemoración.

La consigna es rendir homenaje a todas las víctimas del conflicto. Desde la perspectiva de la entidad internacional, de la Segunda Guerra Mundial derivaron las condiciones que permitieron su creación. En efecto, propósito central de la ONU es preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Su efectividad o no al respecto en los últimos 73 años es otra discusión pero la comunidad internacional debe aunar esfuerzos para hacer frente a los nuevos desafíos y amenazas.

La ONU debe recuperar su papel fundamental y sobre todo las grandes potencias, esforzarse hasta el extremo para resolver las controversias por medios pacíficos, precisamente de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y sin poner en peligro la paz y la seguridad internacionales.

Las jornadas en cuestión se instalaron en 2010, al cumplirse el 65 aniversario de la finalización de los combates. En aquella oportunidad, el entonces secretario general llamó a la Segunda Guerra Mundial “una de las luchas más épicas de la historia en pro de la libertad y la liberación”. Ban Ki-moon añadió que “su costo superó todo cálculo y escapa a toda comprensión: murieron 40 millones de civiles y 20 millones de soldados, casi la mitad de ellos solamente en la Unión Soviética”.

En una de sus resoluciones, la Asamblea General afirmó que aquel enfrentamiento “global” causó “una aflicción indecible a la humanidad, en particular en Europa, Asia, África, el Pacífico” y otras regiones. También destacó los progresos que se lograron desde que finalizó en relación “a superar sus secuelas y promover la reconciliación, la cooperación internacional y regional y los valores democráticos, los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

En Europa, la guerra llegó a su fin con la toma de Berlín por parte del Ejército Rojo. El 8 de mayo de 1945 se produjo la rendición incondicional de Alemania. En tanto, la Armada Imperial de Japón recibió varias derrotas por parte de la estadounidense y se especulaba con la invasión del archipiélago. Pero unos días después del bombardeo nuclear sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto, Japón también se rindió de manera incondicional.

A propósito de las Jornadas, la contabilización de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial fue objeto de considerables estudios que en general, ofrecen estimaciones que van de los 55 a los 60 millones de personas fallecidas.

Los cálculos más optimistas hablan de 40 o 45 millones y los más pesimistas, de 70 millones. Desde ya, una proporción importante correspondió a combatientes pero también se cobró demasiada población civil.

Millones de mujeres, niños y ancianos perdieron la vida como consecuencia de los bombardeos sobre las grandes ciudades europeas. Pero también como resultado de las circunstancias del conflicto, que condujeron a violaciones masivas de los derechos humanos, con el fenómeno del Holocausto como su máximo exponente. Éste supo de la deportación y reclusión en campos de concentración y exterminio, pero también hay que contabilizar la desprotección que se abatió sobre refugiados y desplazados. Tragedia inconmensurable.

En virtud de la resolución 59/26, la Asamblea General declaró que los días 8 y 9 de mayo son una ocasión propicia para el recuerdo y la reconciliación y, sin perjuicio de que los Estados Miembros dediquen otras fechas a la victoria, la liberación o la conmemoración, invitó a todos los Estados Miembros, organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y particulares a que observaran anualmente uno de esos días, o ambos, en forma apropiada para rendir homenaje a todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.

La Asamblea hizo hincapié en que este acontecimiento histórico estableció las condiciones que permitieron crear las Naciones Unidas para preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, y exhortó a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a que aúnen sus esfuerzos para hacer frente a los nuevos desafíos y amenazas, asignando un papel fundamental a las Naciones Unidas, y a que hagan todo lo posible para resolver las controversias por medios pacíficos, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y sin poner en peligro la paz y la seguridad internacionales.

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